lunes, marzo 27, 2017

Automatización del empleo; ¿México se está preparando para cuando los robots desplacen a los humanos de su trabajo?

Xataka – México, 27 de marzo de 2017

Jaime Villasana Dávila

En meses recientes han sido presentados numerosos estudios sobre la automatización de los empleos, es decir, máquinas sustituyendo a humanos en sus trabajos. El más nuevo quizá sea el de PwC (marzo). Otro más es el elaborado en diciembre por la administración de Obama. Pero hay uno que data del verano pasado y que involucra a México.

Se trata del estudio de la consultora McKinsey, quien analiza a los países más susceptibles de verse “afectados” por dicho fenómeno. Y sí, uno de ellos será México pues hasta un 52% de sus empleos podrían ser automatizados. ¿Hemos comenzado a hacer algo al respecto? ¿La reforma educativa recién aprobada en nuestro país apunta hacia dicho reto? ¿En cuáles industrias o sectores iniciará antes dicho fenómeno, sino es que ya inició?

Imagen; SocialMedia

Trump; amenaza de corto plazo…

Ante la incertidumbre por la belicosidad y estrategia de Trump de atraer más manufactureras a EE.UU., implicando pérdida de empleos en México, es necesario visualizar más allá de lo que representan el presidente del país vecino y el TLC, el cual es tan sólo un instrumento. Me refiero a recuperar el enfoque del mediano y largo plazo, aunque quizá sea mejor decir a “construirlo”.

Y en estos escenarios en el tiempo se trata de continuar las reformas estructurales que faltan como la de pensiones, urbana-municipio y, por citar una más, la estructura económico-laboral. Ésta última basada hoy en día en México en el empleo manufacturero barato y del cual China comenzó a salir, toda vez que está migrando a industrias más sofisticadas que conllevan a empleos mejor remunerados.  

Concretando, Trump y lo que representa (muro, TLC) es el corto plazo mientras que la automatización del empleo (y otros temas) son el largo plazo. Muchos dirán “sin corto plazo, no hay largo plazo” y hasta cierto punto tienen razón. Pero enfocarse en un solo escenario (corto plazo) es simple y llanamente miopía. En cualquier proceso serio de visualización del futuro se deben considerar los tres escenarios.

Automatización; “amenaza” de largo plazo

Los reportes de McKinsey, PwC y de la Casa Blanca dibujan un escenario bastante retador en el binomio empleo-automatización, incluso para los países desarrollados. Hablemos de los tres brevemente.

En su estudio McKinsey analizó poco más de 2,000 actividades laborales de más de 800 ocupaciones o cargos entre los cuales identificó aquellos altamente susceptibles de ser automatizados. Por ejemplo, el empleo del comercio al detalle (retailing). McKinsey estima que hasta un 53% de las actividades que se realizan en este sector son automatizables, aunque ello depende de la ocupación específica que se realice. Y es que las empresas detallistas pueden tomar ventaja de la tecnología disponible para la administración de inventarios, empaquetado y logística, áreas donde hoy en día el humano es protagonista.

Por su parte PwC señala que hasta un 40% de los empleos en EE.UU. podrán ser potencialmente automatizables en los próximos quince años. Las cifras de la automatización laboral varían por país y PwC calcula que en Reino Unido se ubica en un 30%, en Alemania en un 35% y en Japón en 21%. Recordemos la cifra de McKinsey para México; hasta un 52%.

El reporte de la administración Obama retoma cifras de varios estudios y estima una banda porcentual más amplia; entre 9% y 47% de empleos y en un plazo de entre 10 y 20 años. Aun así un 9% de empleos automatizados significa cientos de miles de personas desempleadas en un país como México.

Y no nos equivoquemos; la automatización en el empleo no es una amenaza, sino la oportunidad de generar sociedades más productivas y por lo tanto competitivas. Sería un grave error impedir el avance de la tecnología en este tema. El reto o problema se ubica en otros lados.

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miércoles, marzo 08, 2017

Tenemos Amazon Prime; ¿México está preparado para el comercio electrónico de primer mundo?

Xataka – México, 8 de marzo de 2017

Jaime Villasana Dávila

Hace dos años que Amazon llegó al país y ha traído gradualmente el cúmulo de servicios que ofrece en otros mercados más maduros. Ahora tocó el turno del servicio Prime, el cual lleva años en EE.UU. y que brinda claros beneficios a los compradores frecuentes a cambio de una cuota de inscripción anual.

No obstante, Prime llega también de manera paulatina pues es evidente que México sigue careciendo de infraestructura y servicios logísticos para brindar el servicio que desea la empresa. Nuevamente Amazon pone el estándar alto a todas las empresas dedicadas al comercio electrónico.

Hace dos años, específicamente un día después del anuncio de su llegada a México, escribí un artículo en el que cuestionaba si Amazon venía a revolucionar el mercado mexicano, tal como lo había hecho en EE.UU., en donde generó serios apuros a los almacenes tradicionales como Wal-Mart o K-Mart.

Concluí que no lo iba a revolucionar, sino que lo venía a mejorar pues ya para entonces había empresas sólidamente establecidas en México como Linio y Mercado Libre. Y así ha sido. Hoy los tres grandes del comercio electrónico en el país (más decenas de otros pequeños vendedores) nos brindan variedad de productos y servicios con ofertas atractivas, derivado de la competencia entre ellas.

Y ahora con su servicio Prime quiere adelantarse otro paso, o más, y lo hará sin problema en algunos ámbitos pero en otros no tanto. Pero antes de entrar a detalle, recordemos lo que representa este servicio.

Amazon Prime; para quienes compran seguido

En primer lugar se trata de un servicio de suscripción anual que tiene un precio especial por introducción de 449 pesos. A partir del segundo año el precio regular será de 899 pesos. Obviamente da la opción de probarlo sin costo durante 30 días. Luego te preguntará si deseas mantenerlo o darlo de baja.

¿Qué beneficios tienes? El mayor es el envío gratis en un día de ciertos artículos seleccionados y vendidos por Amazon México sin tener que llegar a un compra mínima de 599 pesos (como hoy opera). Resalto que no todos los artículos (por ahora) tendrán la opción de envío gratis aun cuando estés en Prime, lo cual es un volado hasta cierto punto. Al momento de pagar, Amazon te avisará si tu envío califica para este tipo de entrega. 

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viernes, febrero 17, 2017

¿Te toca cambiar de móvil? A mi también y ya cambié

¿Te toca cambiar de móvil? A mi también y ya cambié

Xataka – México, 16 de febrero de 2017
Jaime Villasana Dávila

Hace poco más de un mes escribí un artículo sobre el hecho de que me tocaba cambiar de móvil y no sabía por cuál. Señalé que luego de dos años y dos meses con mi querido Motorola Moto X 2014 había llegado el momento de decirnos adiós. Describí las dificultades que había encontrado por encontrar un sustituto que por un precio adecuado me brindase atribuciones técnicas aceptables.

Pues bien, hace poco más de diez días me hice con el sucesor de mi hoy ya retirado (pero no olvidado) amigo Moto X. Mi nuevo móvil posee una pantalla de 5.5 pulgadas, 64GB de almacenamiento y 4GB de RAM a un precio que se ajustó a mi presupuesto límite de $8,000 pesos. ¿Cuál ha sido su desempeño en estos primeros días? ¿Cómo me siento con mi nuevo móvil?

Recordando mis opciones

Es un hecho que cada quién define su lista de especificaciones técnicas al andar en busca de un nuevo móvil. Unos van más por la forma que por el fondo o viceversa. Otros buscan el de mayor precio sin importar que hace o deja de hacer. Para mi caso debía cumplir con lo siguiente:
  1.       Pantalla mínima de 5.5 pulgadas
  2.       Batería igual o mayor a los 3,000 mAh
  3.       Mayor tamaño de pantalla posible respecto al cuerpo (o frente) del móvil
  4.       Software Android lo más puro posible
  5.       Preferentemente de marca conocida
  6.       Diseño atractivo.
  7.       Modelo 2016
  8.       Cámara mejor que la de mi Moto X 2014
  9.       Memoria de 32GB
  10.       Precio máximo de $8,000

Los modelos que encajaban o se acercaban a tales características fueron; Moto X Style, Moto X Play, Moto Z Play, Huawei Mate 8, Asus Zenfone 3, Xiaomi Redmi Note 4 y Nokia 6.

De dicho listado de teléfonos el Nokia 6 era el que más me llamaba la atención pero su chipset Snapdragon 425 me hacía dudar. También el tiempo de espera para su arribo a México, aunque es posible que Nokia nos sorprenda y lo ponga el mismo día de su presentación en el MWC a la venta a nivel mundial.

El otro móvil que me atraía era el Mate 8 pero su precio estaba poco arriba de ocho mil (con un SIM). Su tamaño y su dudosa actualización a una versión siguiente de Nougat eran otras variables que me inquietaban.

Uno más; el Xiaomi Note 3 Pro aunque no en la lista era muy tentador por precio y prestaciones, pero al ser del 2015 y por que no recibirá siguiente versión de Nougat quedaba descartado. Del Note 4 no hay ninguna señal del fabricante de si saldrá una versión para las Américas.

Estaba también el hecho de la ya muy próxima Mobile World Congress (MWC) 2017 y la cascada de nuevos teléfonos a ser presentados pero ¿cuándo llegarían a México? ¿encajaría alguno de buenas prestaciones por menos de $8,000 pesos? ¿Y si no es así habré perdido tiempo que bien pude haber disfrutado con mi nuevo móvil?

En mi artículo de hace un mes concluí señalando que mientras Xiaomi o Nokia decidiesen “atender” mis requerimientos o bien el Mate 8 terminase por convencer a las bolsas de mis pantalones, yo seguiría con mi Moto X 2014 por un tiempo más.

Pues bien, las cosas han cambiado. Al final no opté por el Mate 8. Tampoco decidí esperar más tiempo a Nokia y a Xiaomi.  Elegí a un fabricante que apenas comienza a abrirse un espacio en el mundo de los móviles y que estaba en mi lista de opciones.

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viernes, febrero 10, 2017

Las horas más tristes del municipio mexicano

Blog Localeando, 10 de febrero de 2017

Jaime Villasana Dávila

Desde el arribo de la estructura político-gubernamental del municipio en México hace casi 500 años, éste siempre ha sido el pato feo de la estructura de nuestro Nación. Durante la colonia y hasta el Porfiriato siempre estuvo sujeto a los designios de un orden de gobierno ajeno (estatal o federal) o bien de cacicazgos locales.

La Revolución trató de rescatarlo dándole algo de autonomía municipal con la Constitución de 1917. En los 20s la Asociación Nacional de Ayuntamientos, buscó defenderle pero pronto desapareció ante la consolidación del régimen priísta. Sesenta años después (1983) se da una reforma municipal impulsada más por necesidad económica nacional, que por meterle cirugía mayor a su estructura. Se hizo lo que se pudo.

Evento de CONAMM en 2016

Algunos diez años después surgieron las tres principales asociaciones municipales, vinculadas a los tres mayores partidos políticos nacionales. Fue precisamente en esa década cuando el municipio gozó de la mayor salud política e institucional, derivado de la masiva alternancia política que se fue dando lentamente a ese nivel desde una década atrás. El municipio vibraba, exigía su lugar y alzaba la voz a través de las tres asociaciones, ciertamente cada una por su lado.

Tal contexto conllevó a una reforma municipal en 1999 que lo reconoció finalmente como orden de gobierno, y ya no como una entidad pública despachadora de servicios públicos. Pintaba bien la siguiente década.

Actualmente una unidad municipal inexistente

Y así fue, la década inició prometedora con el nacimiento de CONAMM (Conferencia Nacional de Municipios de México) en 2001 con la firma de acuerdo en Brasil entre las tres principales asociaciones de municipios; FENAMM (PRI), AMMAC (mayoría municipios del PAN)- y AALMAC (PRD).  Se daba el primer paso de la tan ansiada unidad municipal.

En medio de negociaciones intensas y choques de personalidades e ideológicos se definieron algunas reglas básicas. La dirección de la CONAMM iba a ser rotatoria entre los presidentes de cada una de las tres asociaciones municipales y al titular de la Secretaria Ejecutiva se definiría por consenso.

Pero no fue sino hasta 2011-2012 cuando realmente los protagonistas decidieron darle seriedad a la unidad de los municipios mexicanos.

Para que dicha unidad se haya dado contribuyeron dos factores. El primero fue la voluntad de los involucrados y el segundo el impulso del actual gobierno federal. A las dos administraciones federales previas el tema del municipio simplemente no les importó.

Los años dorados de la CONAMM fueron del 2012 al 2015, cuando se armó una agenda municipalista común, se organizaron eventos de gran calado y se presentaba un solo rostro del municipio ante otras entidades gubernamentales y públicas. Había camaradería entre los Presidentes Municipales y el personal de staff de las tres asociaciones que la conformaban.

Conferencia Anual de Municipios 2015 en Chihuahua. Los
años gloriosos de la unidad municipal

Pero a partir de 2016 la presunta unidad municipal ha venido a menos. El cambio de actores en el Buró Directivo de la CONAMM ha sido un factor para ello aunado a posturas operativas diferenciadas, disputas personales y partidistas así como del rumbo que debe tomar la CONAMM. Hoy la pérdida de confianza es casi total entre los protagonistas a nivel directivo y operativo.

Todo lo anterior lo pude comprobar dos días atrás cuando acudí a la renovación del Buró Ejecutivo de la CONAMM. Me sentía como en un velorio a pesar de la grandilocuencia de los discursos y el salón lleno de asistentes. Por dentro se desmorona, por fuera se esfuerza en aparentar algo que ya no es.

La muestra de la falta de unidad y camaradería se ubica en varios hechos. El primero es que la renovación del Buró Ejecutivo es un espejismo. Un evento que fue meramente forma y no fondo.

Otro hecho de menor envergadura pero también descriptivo es que  sus cuentas de Facebook  y Twitter hace tiempo no son actualizadas (septiembre y diciembre, respectivamente).

Pero la muestra más importante de esa unidad que nunca llegó se ubica en la no elaboración de una iniciativa conjunta de reforma al artículo 115 de la Constitución federal, a pesar de haberse comprometido a ello en una de las Conferencias Anuales del Municipio (CAM).

Es cierto que definieron una agenda municipalista común pero en lo que se avanzó fue en los temas relativos a recursos, y bien sabemos que ahí no está el mayor reto del municipio mexicano, por más en que se empeñen los Alcaldes en que así sea. El problema es más profundo.  

En resumen; los logros de CONAMM  en 16 años a la fecha son muy magros.

Todo esto es una pena. Más en estos tiempos complicados en que el país necesita instituciones y gobiernos fuertes y modernos.

Una reforma municipal que no llega… ni llegará

El 24 de enero la Secretaría de Gobernación organizó un evento para conmemorar el 100 aniversario del debate del artículo 115 en el proceso de elaboración de la Constitución que hoy nos rige. Uno de los ponentes fue Raúl Olmedo Carranza, protagonista de la última gran reforma municipal acontecida en 1983.

Olmedo señaló que una de las razones por la cual se impulsó y se aprobó esa reforma fue por la grave crisis institucional que padecía México debido a la crisis económica que nos aquejaba. Olmedo afirmó que hoy nuevamente nos encontramos en una crisis (ahora de corte internacional) y por lo tanto es urgente otra reforma municipal.

Pero hay un ¿problema? La CONAMM, el principal interesado, vive horas difíciles. Gobierno federal, partidos políticos y Congreso de la Unión no quieren, a pesar de los múltiples discursos y declaraciones que ofrecen resaltando la importancia del municipio. Tampoco los organismos especializados y académicos hemos sabido unirnos para impulsarla.

Por su parte, el INAFED (Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal), un organismo del gobierno federal responsable de eso, “el desarrollo municipal”, lleva todo el sexenio desapercibido por problemas de liderazgo. Hasta hoy (o unos días atrás), su titularidad seguía acéfala, pues el Secretario de Gobernación no se decide a confiarle el cargo a un experto municipalista, hoy precisamente “encargado del despacho”. Lleva así varios meses. Lamentable.  

El pronóstico es que ni este año y ni para el siguiente (por las elecciones) saldrá una reforma municipal que modernice al municipio, dé vida institucional a las zonas metropolitanas, dé viabilidad a la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, entre otros.

A este ritmo es muy posible que tampoco se dé una en 2019, cuando se cumplen 500 años del municipio en México. Mientras el mundo avanza rápidamente.

Concluyendo

Cuando estuve hace dos días en el evento de renovación del Buró Ejecutivo de la CONAMM sentía tristeza, frustración y enfado. Los discursos que escuché me sonaron todos huecos. Un Secretario de Gobernación reclamando a municipios, unos Alcaldes alabando al municipio (y a los connacionales que viven en USA) y los demás observadores pasivos.

Reconozco el enorme esfuerzo que hacen mis apreciados amigos de la CONAMM y de las tres asociaciones municipales, pero también les reclamo ahora como ciudadano a ellos, y a los Alcaldes, partidos, congresistas y gobierno federal, el que no hayan sido capaces de poner a un lado y por un momento sus diferencias personales e ideológicas para lograr una de las grandes reformas estructurales que le falta a este país; la del municipio.

Ojalá que “algo positivo ocurra” y pronto, pero soy pesimista. Ya no más eventos y discursos. Ya no más reflexiones “municipalistas”. Ya no más estudios y propuestas que se archivan. Ya no más expresiones de “no hay condiciones para una reforma municipal”. 

Sabemos muy bien lo que hay que hacer. ¡Hagámoslo!. Urgen decisiones y acciones. Expresen y expresemos con hechos ese cariño que decimos tenerle al municipio, pues no merece sus condiciones actuales. #ReformaMunicipalYa

viernes, enero 20, 2017

Trump es Presidente, México tiene otra oportunidad

20 de enero de 2017

Jaime Villasana Dávila

Llega el día menos deseado para millones de personas alrededor del mundo; en 60 minutos Trump jurará el cargo como el presidente 45 de los Estados Unidos de América (EUA). La sensación mundial es que Trump es sinónimo de tragedia, problemas, xenofobia, populismo y otras cosas más. Razón no falta. Su discurso así lo dibuja.
La amenaza puede convertirse en oportunidad
Imagen: Gage Skidmore

De mi parte no pienso tan negativamente aún cuando sus palabras para con México han sido poco educadas, por decir lo menos. Muy creativos y hábiles deberemos ser para enfrentarle en las mesas de negociación. Su arribo al poder lo veo como una oportunidad aunque en su historia política, México mayormente se ha doblado y dividido en los momentos difíciles. Hoy podemos cambiar esa reputación.

Un poco de historia

Es cierto que México obtuvo su independencia de España debido en parte a la unidad de sus habitantes para deshacerse del yugo de dicha potencia. Pero también es cierto que el contexto externo le ayudó. Las ideas liberales, surgidas a partir de la revolución francesa y de la independencia de EUA, más la invasión de Napoleón a España, contribuyeron a la debilidad armamentística del imperio ibérico y a que los mexicanos consolidarán (en lo básico) un sentimiento nacionalista.

Pero luego de esa gesta histórica, el país no ha dado para más. Todo el siglo XIX fue de divisiones y tragedias nacionales. Iniciando con la pérdida del territorio del norte, pasando por la invasión francesa y terminando con la dictadura porfirista. Algunos dirán que fue la etapa de la construcción nacional, de la alineación de la iglesia católica a las leyes y del inicio de su modernización. Pero bien sabemos que el saldo de dicho siglo fue negativo. Por eso tuvimos una...Revolución al poco tiempo. Sugiero leer el libro “Las grandes mentiras de nuestra historia”, escrito por Francisco Bulnes en 1903.

Luego tenemos el siglo XX. Inicio mal (con una Revolución) y terminó…mal; más de la mitad de la población en una pobreza absoluta y relativa. Nuevamente algunos dirán “fue cuando se construyeron las grandes instituciones nacionales”. Hay que conceder que así fue ¿pero debemos de estar orgullosos de unas instituciones que concluyeron dicho siglo generando los resultados primeramente citados?

Pasamos al todavía joven siglo XXI. Inició con una gran ilusión pensando que por fin transitaríamos lenta pero constantemente a un país más próspero y no ha sido así. No hubo transición política, las “víboras y ratas” foxianas no fueron atrapados y todavía siguen libres, tenemos al Presidente con el menor índice de aprobación en tiempos modernos (12%), la pobreza y desigualdad siguen en los mismos niveles, un país inestable ante una gran amenaza exterior (cómo en siglos pasados) y otras desgracias más. Otra vez, debemos conceder ciertos avances pero ¿han sido suficientes? No.  

<h2>Trump es oportunidad y no problema</h2>

Tuve la fortuna de acudir a la toma de posesión del Presidente Obama en enero de 2008. En medio de un frío endemoniado que soportamos desde la madrugada y hasta el medio día, mi esposa y yo éramos testigos presenciales de un hecho histórico y, además, parte de millones de personas alrededor del mundo que pensaban que venían tiempos mejores no sólo para EUA, sino también para nuestros respectivos países y el resto del mundo.

No fue así. Su mandato inició con una terrible crisis económica (no fue culpa de Obama y la recuperación ha sido notable) y concluye con incertidumbre mundial por…la elección de Trump. En otras palabras, cuando en EUA eligen a quien consideramos será un Presidente benéfico para México termina siendo peor para el país. Por ello debemos esperar que ahora que eligieron a un Presidente que pinta para causarnos daño, nos deberá ir mejor, por ilógico que parezca. Hay que hacer la tarea para lograrlo.

En un país exitoso esto es la excepción, no la regla.
Imagen: Kevin Dooley

El discurso político mexicano en estos días es que ante tiempos difíciles los mexicanos sabemos unirnos. Pero resulta que nos unimos en momentos de tragedias naturales y no políticas. Cosas muy distintas. Además ¿cómo nos piden gobierno y políticos unidad cuando el principal problema de hoy en día (corrupción e impunidad) no es atacado ferozmente por las autoridades? Un simple ejemplo: la empresa brasileña Odebrecht enfrenta cargos de corrupción en numerosos países de Latino América pero en México no, aun cuando hay acusaciones claras. Sobra decir de los casos de políticos y autoridades mexicanas, además de los privilegios que seguirán gozando a pesar de los numerosos “planes de austeridad” presentados un día y otro también.

Tal como escribieron algunos columnistas serios y visionarios luego del triunfo de Trump; lo mejor que nos pudo pasar fue ello pues nos pone frente a un espejo, haciéndonos forzosamente ver nuestras carencias, problemas y desafíos. Las reacciones al gasolinazo (que por cierto apoyo el incremento) es un síntoma de ello. Acciones esporádicas como el jitomatazo organizado contra el diputado federal César Camacho, es otro. Por cierto, no tardaron políticos y otros diputados en condenar el jitomatazo señalando que es violencia ¿Y sus privilegios y tolerancia por la corrupción no son peores?. En Europa los tomatazos, huevazos y similares son prácticas de condena social tan añejas como aceptadas. No pasa nada. En México, como siempre, el político haciéndose mártir y culpando al ciudadano cuando el origen de tales reacciones son sus acciones. Siguen sin comprender.

¿Aprovecharemos la oportunidad?

Dado nuestros antecedentes históricos y nuestro entorno actual la gran pregunta es ¿aprovechará México la ocasión para reformarse estructuralmente? Mi ilusión de ver un país mejor me inclina a señalar que sí, pero historia y realidad me dicen que no. Seguiremos siendo un país mediocre como hasta ahora lo hemos sido.

Razones son conocidas. Las sustento en tres hechos (hay más). La reacción de gobierno y políticos al desafío ha sido con propuestas superficiales, nada estructurales como cambio de modelo político, ajuste al aparato del poder político (disminución de Senadores y Diputados), ajuste a la estructura del gobierno federal (eliminación de delegaciones federales, por ejemplo). Buscan simplemente ajustes pasajeros, como la reducción de salarios y otros privilegios que pueden darse mañana otra vez. Dan espejitos.

El otro hecho es que México hoy no tiene un liderazgo nacional que nos saque de donde estamos, más allá de renegociar bien el TLC y que sólo es una herramienta. Y no me refiero solamente al Presidente EPN y su bajísimo nivel de aprobación. Me refiero también al resto de los partidos (incluyendo el PRI), donde los liderazgos siguen siendo menores. Les queda muy grande el reto.


El tercer hecho es la enorme paciencia de los mexicanos ante casos de corrupción e impunidad y que en otros países hacen movilizar masivamente a los ciudadanos. Tomemos el caso de Corea del Sur, donde millones de personas salieron a protestar por actos de corrupción de la todavía actual Presidenta, quien perderá su puesto pronto. Brasil es otro gran ejemplo y hay también decenas de estados y ciudades con casos similares.


Sabemos los mexicanos que debemos involucrarnos más en los asuntos públicos pero no lo hacemos. Con esta actitud nos disparamos al pie a cada momento y los políticos siguen en las mismas. Si salir a la calle es un problema (la gente trabaja), entonces al menos mandemos tuits o escribamos en Facebook a los políticos recriminándole su comportamiento. A eso también le hacen caso. No hay excusa para no hacerlo. 80 millones de mexicanos tenemos un smartphone. 

Gracias a Trump estamos ante la oportunidad de romper con nuestra historia de mediocridades y de dejar tener un país a medio construir ¿la aprovecharemos?